вторник, Декабрь 01, 2009

Milorad Pavic (15 de octubre de 1929 - 30 de noviembre de 2009)

"Ku: (Driopteria filix chazarica) - Una clase de fruto del mar caspio. Daubmannus anotó sobre ese fruto lo siguiente: los jázaros cultivan una especie de fruto que no crece en ninguna parte del mundo salvo en su país. Está cubierto por algo como las escamas de pescado o las de la piña, crece en un árbol altísimo y los frutos en las ramas se parecen a esos peces que los hosteleros cuelgan de las aletas, todavía vivos, sobre la entrada de la hostería para indicar que ese día sirven sopa de pescado. Algunas veces ese fruto emite sonidos parecidos al canto del pinzón. Al comerlo, es muy frío y un poco salado. En otoño, puesto que es muy ligero y tiene un hueso que late como un corazón, cuando cae de la rama vuela durante algún tiempo batiendo las aletas como si nadara a través de las olas del viento. Los niños los toman como blanco de sus hondas, y a veces incluso los azores resultan engañados y se lo llevan en su pico confundiéndolo con un pez. De eso nace el proverbio jázaro que dice: "Los árabes nos van a comer, como los gavilanes, pensando que somos peces y nosotros somos ku." La palabru ku -el nombre de ese fruto- fue la única que el diablo dejó en la memoria de la princesa Ateh después de que ella hubiera olvidado su lengua.
Algunas veces, de noche, se puede oír una voz que dice "¡ku!... ¡ku!..." Es la princesa Ateh, que pronuncia la única palabra que sabe y llora al tratar de recordar sus poemas."



Milorad Pavic, El diccionario jázaro (ejemplar masculino), fragmento.

***

(Milorad... alguna vez soñé con que me dieras clases, en serbio)

пятница, Ноябрь 06, 2009

Tres poemas de Cernuda

Los tres vienen en "un río, un amor"(1929) que a su vez lo pueden encontrar en "La realidad y el deseo".


Remordimiento en traje de noche

Un hombre gris avanza por la calle de niebla;
no lo sospecha nadie. Es un cuerpo vacío;
vacío como pampa, como mar, como viento,
desiertos tan amargos bajo un cielo implacable.

Es el tiempo pasado, y sus alas ahora
entre la sombra encuentran una pálida fuerza;
es el remordimiento, que de noche, dudando;
en secreto aproxima su sombra descuidada.

No estrechéis esa mano. La yedra altivamente
ascenderá cubriendo los troncos del invierno.
Invisible en la calma el hombre gris camina.
¿No sentís a los muertos? Mas la tierra está sorda.


Nevada

En el Estado de Nevada
los caminos de hierro tienen nombre de pájaro,
son de nieve los campos
y de nieve las horas.

Las noches transparentes
abren luces soñadas
sobre las aguas o tejados puros
constelados de fiesta.

Las lágrimas sonríen,
la tristeza es de alas,
y las alas, sabemos,
dan amor inconstante.

Los árboles abrazan árboles,
una canción besa otra canción;
por los caminos de hierro
pasa el dolor y la alegría.

Siempre hay nieve dormida
sobre otra nieve, allá en Nevada.


No intentemos el amor nunca

Aquella noche el mar no tuvo sueño.
Cansado de contar, siempre contar a tantas olas,
quiso vivir hacia lo lejos,
donde supiera alguien de su color amargo.

Con una voz insomne decía cosas vagas,
barcos entrelazados dulcemente
en un fondo de noche,
o cuerpos siempre pálidos, con su traje de olvido
viajando hacia nada.

Cantaba tempestades, estruendos desbocados
bajo cielos con sombra,
como la sombra misma,
como la sombra siempre
rencorosa de pájaros estrellas.

Su voz atravesando luces, lluvia, frío,
alcanzaba ciudades elevadas a nubes,
cielo Sereno, Colorado, Glaciar del infierno,
todas puras de nieve o de astros caídos
en sus manos de tierra.

Mas el mar se cansaba de esperar las ciudades.
Allí su amor tan sólo era un pretexto vago
con sonrisa de antaño,
ignorado de todos.

Y con sueño de nuevo se volvió lentamente
adonde nadie
sabe de nadie.
Adonde acaba el mundo.

четверг, Сентябрь 10, 2009

a.m.o.r...

Ayer día lluvioso y todo el día contigo. Gracias por el dije: tu corazón de plata pintado con pensamientos. Gracias por la paciencia. Gracias también y como no, por la cerveza. En una cadenita pondré el colgante de pensamientos pintados y lo llevaré al cuello cuando te vea. Gracias por el restaurant y por dejarme acompañarte a la librería. Gracias por enseñarme a jugar... ya sabes, me da pena decirlo. Gracias por leer y corregir, por creerme. El otro día, no sé si te acuerdas, me pediste que te llevara a bailar. Vamos a bailar, tenemos de nuestra parte el pequeño vals vienés de Lorca y con música el de Cohen. Vamos a bailar sin soltarnos nunca las manos, porque te quiero, toma este vals:

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre".

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Federico García Lorca
Pequeño Vals Vienés




Leonard Cohen - Take this waltz

 
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