martes, octubre 19, 2010

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El grito de los fantasmas


En vano nos agarramos a las telarañas flotantes
y al alambre de púas.
En vano apoyamos el talón en la tierra
para no dejarnos arrastrar con tanto ímpetu
hacia las tinieblas, que son más negras
que la más negra noche
y carece ya de corona de estrellas.

Y cada día encontramos a alguien
que involuntariamente nos pregunta
sin abrir siquiera la boca:
¿Cuándo? ¿cómo? ¿y qué viene después?

Bailan y danzan aún un poco más
y respiran el aire perfumado,
¡aunque sea con el dogal al cuello!

Jaroslav Seifert

1 dichos:

Ernesto dijo...

deja cierto desaliento pero la verdad es que aún en mis momentos más oscuros conservo un cachito de esperanza que me hace pensar que no es tan en vano lo que hagamos.

 

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