viernes, noviembre 06, 2009

Tres poemas de Cernuda

Los tres vienen en "un río, un amor"(1929) que a su vez lo pueden encontrar en "La realidad y el deseo".


Remordimiento en traje de noche

Un hombre gris avanza por la calle de niebla;
no lo sospecha nadie. Es un cuerpo vacío;
vacío como pampa, como mar, como viento,
desiertos tan amargos bajo un cielo implacable.

Es el tiempo pasado, y sus alas ahora
entre la sombra encuentran una pálida fuerza;
es el remordimiento, que de noche, dudando;
en secreto aproxima su sombra descuidada.

No estrechéis esa mano. La yedra altivamente
ascenderá cubriendo los troncos del invierno.
Invisible en la calma el hombre gris camina.
¿No sentís a los muertos? Mas la tierra está sorda.


Nevada

En el Estado de Nevada
los caminos de hierro tienen nombre de pájaro,
son de nieve los campos
y de nieve las horas.

Las noches transparentes
abren luces soñadas
sobre las aguas o tejados puros
constelados de fiesta.

Las lágrimas sonríen,
la tristeza es de alas,
y las alas, sabemos,
dan amor inconstante.

Los árboles abrazan árboles,
una canción besa otra canción;
por los caminos de hierro
pasa el dolor y la alegría.

Siempre hay nieve dormida
sobre otra nieve, allá en Nevada.


No intentemos el amor nunca

Aquella noche el mar no tuvo sueño.
Cansado de contar, siempre contar a tantas olas,
quiso vivir hacia lo lejos,
donde supiera alguien de su color amargo.

Con una voz insomne decía cosas vagas,
barcos entrelazados dulcemente
en un fondo de noche,
o cuerpos siempre pálidos, con su traje de olvido
viajando hacia nada.

Cantaba tempestades, estruendos desbocados
bajo cielos con sombra,
como la sombra misma,
como la sombra siempre
rencorosa de pájaros estrellas.

Su voz atravesando luces, lluvia, frío,
alcanzaba ciudades elevadas a nubes,
cielo Sereno, Colorado, Glaciar del infierno,
todas puras de nieve o de astros caídos
en sus manos de tierra.

Mas el mar se cansaba de esperar las ciudades.
Allí su amor tan sólo era un pretexto vago
con sonrisa de antaño,
ignorado de todos.

Y con sueño de nuevo se volvió lentamente
adonde nadie
sabe de nadie.
Adonde acaba el mundo.

2 dichos:

Ernesto dijo...

Gracias por compartirlos.

Amaru Tresàn dijo...

Worales veo que también te gustaron esos poemas de Cernuda, bueno en realidad todo ese volumen es maravilloso, que bueno que lso compartas, habrá quien no los leyo( orgullosamente digo que yi SIII!!) Saluditos.

 

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